"México Bárbaro teñirá de sangre a Tijuana", por Juan Alberto Apodaca

México Bárbaro teñirá de sangre a Tijuana 
Por Juan Alberto Apodaca


En diciembre pasado se presentó en la Cineteca Nacional la antología México Bárbaro, dentro del ciclo Masacre en Xoco. Función a la que tuve la fortuna de asistir. Se generó una gran expectativa, tanto que los boletos se tenían que comprar con días de anticipación. La sala se llenó a tope. La fila para asegurar un buen lugar prácticamente atravesó toda la Cineteca. Casi todos los directores/as estuvieron presentes para entablar una conversación con el público. Fue una verdadera fiesta del horror y la simbolización del resurgimiento de un género tan amado en lo underground y tan vilipendiado en la superficie.

Días después, en los puestos de películas pirata (o clones, perdone usted) que están a las afueras de la Cineteca, ya se estaba vendiendo ¡México Bárbaro! ¡La gran cinta mexicana de terror que está dando de qué hablar al mundo entero! En la descripción del “clon”, dice: “Adaptación cinematográfica del libro de John Kenneth Turner 1879-1948”. ¡De colección!
 
El verdadero filme está compuesto de ocho segmentos dirigidos por los más importantes representantes jóvenes del cine de género mexicano. De los ocho, solamente cuatro de ellos han logrado materializar un largometraje.

“México Bárbaro tiene una línea que enlaza todos los cortos que son tradiciones y leyendas de México, tratamos de hacer cosas diferentes a lo que siempre se menciona en cuanto a las leyendas”, Lex Ortega, la mente que hizo posible esta cinta.
 
Ahora bien, como toda antología y pensando en que se trata de un esfuerzo independiente, en el cual cada director y directora realizaron su segmento con sus propios recursos, es de esperarse que se observe cierto desbalance en su factura. Pero bueno, esto es lo de menos. Vamos por partes.

El segmento que inicia el filme es Tzompantli, de Laurette Flores. La historia nos muestra un ritual prehispánico relacionado con el mundo del narco contemporáneo. Un segmento perturbador muy acorde a los tiempos actuales donde impera el Narco-Estado con un trasfondo ancestral.

Jaral de Berrios, de Edgar Nito. Una historia ambientada en una vieja hacienda embrujada que nos remite directamente a la Revolución mexicana. Gran trabajo de ambientación y efectos especiales. Uno de los segmentos más sólidos y terroríficos.
 
Muñecas, de Jorge Michel Grau. Basada en la famosa isla de las muñecas de Xochimilco, que de por sí está bastante creepy, Michel Grau nos entrega un segmento que nos recuerda a The Texas Chainsaw Massacre gracias a su estilizada fotografía. Una historia que bien pudo haberse extendido y que nos deja la duda de si en verdad sucede algo tan escalofriante tras esa atracción turística.

La cosa más preciada, de Isaac Ezban. Una historia de aluxes, esos duendecillos que roban objetos ahora están en busca de la virginidad de una jovencita, llamada eufemística y machísticamente “la cosa más preciada”. El segmento más cómico de toda la antología y al mismo tiempo el menos verosímil, debido a sus malas actuaciones y al forzado homenaje visual a las cintas ochenteras del mismo género.

Siete veces siete, de Ulises Guzmán. El segmento del director de Alucardos, es el más complejo y escalofriante de toda la antología. Visualmente impecable y con una historia que te lleva de la mano hasta su resolución, o mejor dicho, hasta su repetición en una espiral que parece nunca terminar. Una venganza eterna. Un cortometraje que nos deja pidiendo más.

Drena, de Aarón Soto. El director tijuanense nos entrega el segmento más bizarro de todos. Una chica tiene que drenar la menstruación de su hermana para evitar ser poseída por un pequeño demonio que la visita por la noche.  Aunque la escena donde la chica cumple su palabra pudo haber sido menos sutil, sobresale el trabajo de efectos especiales y el desenlace, el cual es verdaderamente inquietante.

Lo que importa es lo de adentro, de Lex Ortega. La historia del Coco, el Viejo del costal o el boogyeman ambientado en Tlatelolco. ¡Gore, gore y más gore!
 
Día de los muertos, de Gigi Saúl Guerrero. El segmento final de la antología es claramente un homenaje al universo creado por Robert Rodríguez en From Dusk Till Dawn. Un prostíbulo fronterizo se convierte en un festín de sangre para celebrar el Día de los muertos.
 
México Bárbaro se traduce en una oportuna y necesaria iniciativa que deja varias lecciones: el cine de género en México está más vivo que nunca, el público quiere ver estas historias en salas de cine, es una muestra de que no es necesaria la beca o el apoyo institucional para crear cine de calidad mundial (me estás oyendo ¡carpetólogo!), y un llamado de atención a las instituciones y distribuidoras mexicanas, ¡hay cineastas de género de probada calidad en nuestro país! Sin duda, esta antología abrirá las puertas a muchos cineastas jóvenes con inquietudes similares.
 
Este viernes 8 de mayo Tijuana tendrá la oportunidad de ver México Bárbaro en la sala Carlos Monsiváis de la Cineteca Tijuana del Cecut. Por si esto fuera poco, la función que se llevará a cabo a las 8:30 pm, contará con la presencia del compilador en jefe, Lex Ortega, y del cineasta oriundo de esta frontera, Aarón Soto. Además, se exhibirá el sábado 9 y domingo 10 a las 8:30 pm, y martes 12, miércoles 13 y jueves 15 a las 6:00 pm. Hay que adquirir los boletos en taquilla del Cecut. No se la pierdan. ¡Horror Power! 


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