El cine tijuanense en Francia

La revista francesa Sofilm hizo un reportaje sobre el cine tijuanense. El artículo se concentra sobre todo en el trabajo de Aarón Soto, Giancarlo Ruiz, Abraham Sánchez, Ricardo Silva y Abraham Ávila (una selección acertada, vale decir). Me da la impresión de que tiende a exotizar de más al cine tijuanense, pero supongo que es parte del juego de vender periodísticamente una idea.



A falta de traducción decente al español, dejo abajo una versión escupida por el Google Translate. Ya si dominan el francés, pues al final está un enlace para ver el documento original en PDF. (Por cierto, sería bueno que alguien se aventara la traducción al español.)




 CONECCIÓN TIJUANA

Ciudad fronteriza fascinante y repulsiva, Tijuana, situada entre México y Estados Unidos, ha entregado en los últimos años películas turbulentas, documentales crudos, serie B apocalíptico y películas que glorifican a los narcos. Viaje caliente al corazón de un caldo creativo está esperando mucho para quemar.

POR THOMAS EN TIJUANA Goubin / FOTOS: Jean-Charles Hue

Hollywood siempre ha querido Tijuana. En los años 20, menos alquitrán s California no dudó en golpear las 250 millas entre Los Ángeles ciudad mexicana de venir barrios bajos. Más tarde, en 1958, Orson Welles - que dirige el lugar para el juego de mejor película en el mundo - tomó Marlene Dietrich, Janet Leigh y Charlton Heston a la película Touch of Evil. Hoy en día, la ciudad sigue siendo reunión Tijuana frontera entre dos mundos (primero y tercero) y todo el tráfico se describe en la película del director de Ciudadano Kane. En un matiz: la situación ha empeorado. Atrás han quedado los días en que Al Capone en Chicago dejaron de venir a clases de negocios en el Casino Agua Caliente, al mismo tiempo tomando ventaja de su arquitectura y las columnas romanas y barroca piscina. Hoy en día, los gringos no pasan la frontera y a cuentagotas: drogadictos o abuelos libidinosos, en su mayoría. Tijuana se ha quedado atascada detrás del muro fronterizo. Su centro, que hizo su reputación, se desintegra lentamente. Por otra parte, la Zona Norte es invadida todas las noches por las putas baratas. Los dos extremos: la ciudad y el desierto. La población es, en consecuencia: los deportados de Estados Unidos, junto con los empleados de prisiones dócil maquiladoras, narcos exitosas bailarinas de cabaret cruz, vida sexual con la religión. En última instancia conducirá a una sala de cine de la ciudad. "Aquí hay demasiada realidad", el director y productor fórmula Abraham Ávila, de 32 años. "En la Zona Norte, cuando la oscuridad comienza a predominar, la luz es tenue, resulta que, la película comienza", continúa Jean-Charles Hue: seducido por el conjunto de historias y leyendas que contiene la esquina, director francés de El Señor de la BM estacionados allí dos o tres meses al año desde 2008. No es solo por quince años, el número de realizadores en Tijuana está creciendo.

Un cyborg, la violación y los gringos

El cine made in Tijuana nació de una emergencia. Que muestran una dura realidad, los contrastes violentos, y el proyecto en el rostro de México y Estados Unidos. "Yo estaba furioso, desesperado, tenía que decir algo", recuerda Aaron Soto, uno de los pioneros del cine tijuanense, cuando se le preguntó qué le impulsó a comenzar. Su cortometraje Do it Yourself, Omega Shell, lanzado en 2001, fue la primera película mexicana cyber-punk. Premiado en festivales de EE.UU., esta película epilepsia, que tiene lugar en un mundo post-apocalíptico, recibió un disparo cerca... alturas desoladas y áridas donde el director creció en el barrio de La Mesa, precisamente. Antecedentes de la música industrial y la melancolía, su personaje principal, un cyborg viola cable interpuso su joven prisionero. "Tijuana, se ve como un mundo de Blade Runner, dice Soto. Tú puedes aprender sobre el país más poderoso, el más avanzado del mundo, y cuando atraviesas la frontera, vas a vivir en medio de los adictos". Y continúa: "Tijuana está formado por los residuos procedentes del norte y el sur. Los Estados Unidos rechazan la basura a nuestra ciudad y México nunca se preocupa acerca de nuestro desarrollo. Vivimos en un agujero entre los dos países". De hecho, la ciudad no pertenece a una de las dos Tierras y ciertamente no en el otro, los Estados Unidos han decidido organizar sus ojos detrás de una gruesa pared reciclaje de productos de desecho pistas aterrizaje construida para la guerra del Golfo. El género post-apocalíptico se ha extendido en la ciudad fronteriza con una cierta lógica. Contemporáneo de Soto, Giancarlo Ruiz, primer tijuanense seleccionado en Cannes (en 2010 con el cortometraje St. Jacques) también se vio afectado por el género, igual que el más joven, Abraham Sánchez, de 25 años. "Aquí la vida es caótica, surrealista, así es como nos representan", analiza. "En mi último corto, dirijo un grupo de vampiros que asolan la ciudad, pero nadie sabe dónde están. Esta es una manera para mí para tratar el tema de la migración, tal vez estos vampiros son deportados viviendo un infierno en vida... En Tijuana, hay muchos lugares donde las personas pasan sin dejar huella. No se sabe muy bien quiénes son". Además de esta película cuyas referencias metafóricas son generalmente al norte de la frontera en lugar de México (Cronenberg, Romero...), Tijuana es también el hogar de los cineastas que prefieren frotar la dura realidad de un campo de minas. Que la filósofa Sayak Valencia, originaria de Tijuana, había descrito (en un libro publicado en 2010) "Capitalismo gore". El capitalismo que alimenta el cuerpo yacente en bolsas de basura o herido por un periódico obsceno. En el cortometraje Navajazo, el joven director Ricardo Silva, de 26 años, se describen algunas de estas vidas que la mayoría no quiere. Aquellos que, por ejemplo, los deportados mexicanos regresaron al sur de la frontera mientras cumplía una condena en los Estados Unidos. Uno de los personajes filmados por Silva en su documental se llama "Happy Face": tiene un tatuaje sonriente en la cabeza del pene, la forma de sobresalir en la prostitución homosexual precaria. "Happy Face" se crió en el norte y casi no hablaba una palabra de español. Con el productor Abraham Ávila, Silva actualmente dirige cuatro cortometrajes dedicados a la trata de personas. Uno de ellos tiene a un grupo de adolescentes que organizan porno gay. Estos menores están amenazados por organizaciones criminales que quieren obtener su parte. Una sinopsis no escrita pero vivió todos los días. El inframundo Tijuana, el director francés Jean-Charles Hue también se frota con su película Carne Viva (2009). Un docu-drama que retrata la vida de un adicto gringo, una prostituta, un policía y un masajista -entre otros. Un mango del cuchillo de hueso de perro va a las manos de los jugadores, un recordatorio de la delgada línea entre la vida y la muerte, de Tijuana. "Para mí, Tijuana, esta es una banda de caminar descalzo en un entorno desvencijado", representa Hue.

Un trabajo de investigación

Pero Tijuana también es un milhojas caótico constantemente enriquecido por una nueva capa migración - "cada día un nuevo inquilino llega a la ciudad", dijo Ricardo Silva. Sus directores son a su imagen, productos de entrenamiento historia fragmentada y heterogénea que son capaces de juntar para ofrecer un producto único. Abraham Ávila es así irrumpido en el mundo del cine. El productor y director llegó a Tijuana a la edad de 15 años. Su padre, un pequeño comerciante arruinado por la devaluación de 1995, tuvo que abandonar a su familia. En las cercanías de Tijuana, su afición por la escritura se inclina ante la vida de la cinta: las drogas, el alcohol, la delincuencia... En la década de 2000, sin embargo, se produce un punto de inflexión en la vida de Jesús: un amigo que asiste a edición de cursos que les dice a sus clases. El futuro productor toma notas. "Para mí, el cine, fue la oportunidad de trabajar y me sentó hacer dinero rápido", diversión en retrospectiva. Editor, corrección de color, programa adjunto de la niñez, el admirador de Abel Gance, de Parajanov o Kiarostami se dispone a realizar su primer largometraje, sólo cinco años después de que se compró su primer ordenador. Al final del año, Ávila aterrizará en París para presentar dos escenarios y participar en un intercambio de casa. A diferencia de Ávila, Ricardo Silva, nació en Tijuana. Restos que el camino de este cineasta iconoclasta es también poco convencional. Estudiante de Sociología, colaboró programa de Laura Bozzo, la más famosa presentadora de talk show de América Latina, cuyo estilo es similar a la ultra-basura Jerry Springer. En esta labor como investigador para Bozzo, Silva permitió darse a conocer en los rincones más oscuros de Tijuana. "La gente sabía que yo estaba trabajando para ella y empezó a confesar", lo recuerda. Con Bozzo, el joven cineasta también ha aprendido diversas técnicas de manipulación para dar a luz en una bandeja "momento de la verdad". Así, en Navajazo, una lucha a duras rara vez se ve en la pantalla viene con una provocación diseñada con los familiares de la protagonista. La carne viva, la carne, como filmado por Jean-Charles Hue. "Queríamos mostrar la normalización de la violencia en su vida cotidiana, y lo hemos conseguido", dijo Silva. El discurso puede parecer un cínico obsceno, pero el método es aprobado por el Colegio de la Frontera Norte, que lo financia. Navajazo también se intercala con imágenes de archivo de nuevo en el cierre gradual de la frontera - endurecimiento, en 1986, la ley de inmigración de EE.UU., a restricciones paranoicos que siguieron a 11 de septiembre de 2001, a través de la construcción de la primera pared entre México y Estados Unidos en 1993.

El punk-rock, ningún otro medio

Los realizadores de Baja California ¿son hermanos pequeños de mayores formados en las mejores escuelas de México, Iñárritu, Cuarón o Reygadas otros? "Hay un ‘fenómeno de Tijuana’ que hay que aprovechar", dijo el cineasta Giancarlo Ruiz. Problema: los cineastas locales venden seguro. "Al principio no sabíamos qué hacer, no sabía realmente lo que el cine, la industria, el arte", casi se disculpa Ávila. "Durante mucho tiempo he vivido bien con mis pantalones cortos. Junto ni siquiera era parte de mi horizonte", recuerda a su lado Soto. La falta de conocimiento, sino también el apoyo y la infraestructura. Hay un centro cultural en Tijuana, pero a muchos artistas, como Ávila, el boicot ya que el director está acusado de estar involucrado en un caso de trata de personas. De hecho, en Tijuana, a menudo sustituye a la molestia de tratar de dólares - Los presupuestos siempre han girado alrededor de 2000 euros por película. Este verano, por la postproducción de su primer largometraje, Giancarlo Ruiz y el conocimiento colectivo enviado por correo electrónico a apelar a la buena voluntad. La respuesta fue entusiasta. Con este sistema D, casi toda la ciudad cineastas más activo actualmente está terminando su primer largometraje, o están a punto de empezar a disparar. Para describir esta sed de cine, el crítico norteamericano Neil Kendriks, con sede en la vecina ciudad de San Diego, establece un paralelismo con la música que Tijuana en vivo hoy en sus teatros se hacen eco de los gritos de la primera etapa punk-rock en la actualidad hay más de treinta años en los años 70. "Estos cineastas creen en la violencia como la poesía", dijo. Aaron Soto, quien actualmente se gana la vida haciendo videos y escribiendo para revistas en América del Norte, no se rechaza la etiqueta: "El movimiento punk fue creado por personas que no tenían nada, pero tenía mucho que decir. No tenían ni estudio ni dinero, agarraron sus guitarras para que no se podía jugar. Nosotros es la misma: no somos ni técnica ni teóricamente perfecto, pero quiero decir algo. "Los cineastas de descanso para encontrar su Tijuana Malcolm McLaren. Por el momento, las obras que la ciudad fue capaz de exportar al otro lado de la frontera narco-películas, cinematográficas durante esos narcocorridos canciones felices "grandes" obras de las cifras de tráfico de drogas. Producido por Baja Films, ahora con sede en San Diego, El Pozolero escena es, pues, la verdadera historia de un obrero calificado en el cártel de Tijuana, fue detenido en 2009 y acusado de haber perdido más de 300 cuerpos en una solución ácido. Mal jugado, mal producido, estos Accion DVD en un éxito entre los inmigrantes en California. Más allá de este fenómeno underground, Tijuana busca su primer éxito internacional, que se quitaba el cine -La Ciudad de Dios. Una película que revela al mundo la violencia de la vida cotidiana. Tal versión documental o post apocalíptico. Soto quiere creer: "Veo un chico de 15 años para hacer una película con una cámara digital pequeña y gana $20 la caja...". Metafóricamente, por supuesto.

[Artículo original en PDF, acá]

Léeme en Diez4

¿Qué tienen en común mi infancia, el diablo y una bola de mensajes pubertos? Un árbol.



El texto, que surgió como una tarea sobre la sacralización del espacio (y que publiqué acá), ahora está en Diez4:

Night train (Les Bernstien): Proyección y análisis

 
Rumbo a Facine:
Night train, de Les Bernstien
Proyección y análisis
 
Próxima proyección: Miércoles, 17 de octubre, 7 p.m., @ El Grafógrafo (Pasaje Rodríguez)

Mesa de análisis: Jueves 18 de octubre, 6 p.m., @ Sala Horst Matthai (UABC)
  • A cargo de: Víctor Soto Ferrel, Juan Alberto Apodaca y Alfredo González Reynoso
  • Con la presencia de: Les Bernstien (director) y Omar Veytia (productor)

Zócalo / Tijuana


El Zócalo es uno de los ejemplos más claros de la función ideológica del espacio urbano. Fue a través de esta plaza pública que la Nueva España articuló la vinculación política entre Estado e Iglesia como “sintaxis” urbana, construyendo a su alrededor la Catedral y el Palacio del Virrey (después Palacio Nacional). Así pues, el Virreinato dejó ver, a través de esta estructura urbana, la nueva condición política hegemónica.

Para imponer en el centro urbano los intereses colonialistas, los españoles, como es bien sabido, reemplazaron las edificaciones autóctonas por las virreinales. El mundo material de la antigua Tenochtitlán se ocultó bajo las nuevas construcciones durante siglos, como es el caso del Templo Mayor, como forma de dominación urbano-ideológica del mundo colonial. Por eso actualmente es inevitable percibir en el Zócalo lo que Milton Santos llama “rugosidades” espaciales, es decir, las impresiones o huellas de épocas pasadas en el espacio. Aunque aquí dichas rugosidades tengan la forma de una cicatriz histórica, la costra de una herida profunda.


En este sentido, parece interesante el intento de cierto sector político-empresarial de instaurar un “Zócalo” en la ciudad de Tijuana, con la misma estructura sintáctica Iglesia-Estado (uniendo al Palacio Municipal con una Catedral en construcción). La lógica de este proyecto es, por supuesto, ideológica. El gobierno reafirma en lo urbano su legitimidad política, la Iglesia católica gana poder espacial en una ciudad con cada vez más desertores del catolicismo (principalmente para unirse a congregaciones evangélicas) y el sector empresarial gestiona espacios de poder capital.

El árbol del diablo

Cursaba la primaria, quizá el segundo o tercer grado apenas, cuando fui a recorrer con un amigo la escuela. La preparatoria de la misma institución estaba pegada a un lado de la primaria. La secundaria, atrás del patio, subiendo las escaleras que estaban a un lado de la tiendita. Fue justo ahí donde decidimos ir a caminar.

Apenas subíamos las escaleras —el lugar estaba solo, las clases ya habían terminado hace tiempo— cuando mi amigo me advirtió: “Ese árbol que está ahí es el árbol del diablo”. Estaba justo al terminar las escaleras, no muy grande, a mano derecha, en la entrada de la secundaria.

Nos acercamos con algo de cuidado para comprobar que ese árbol se hubiera parecido a cualquier otro árbol si no fuera por una cosa: su tronco estaba saturado de mensajes tallados por los alumnos de secundaria. Buscando explicarme por qué ese árbol era especial, por qué debíamos tenerle cuidado como algo demoniaco —cabe agregar un dato: la escuela era católica—, leímos los mensajes. ¿Qué decían? Básicamente dos cosas: declaraciones amorosas y groserías de todo tipo; poco o nada más allá de eso. Un rato después nos fuimos, pero desde ese momento aquel lugar y su árbol tenían cierta aura especial, sin saber exactamente por qué.

Años más tarde entré a estudiar a esa secundaria. El sentido, podríamos decir “sagrado”, que le atribuía de pequeño a ese espacio ya se había difuminado. Ahora entendía que ese lugar no era más que un espacio de reunión con los amigos (y amigas) en los recesos.

Ahora, en retrospectiva, puedo comprender cómo ese carácter sagrado fue construido a partir de un entendimiento social. Me explico: El sentido social-simbólico del árbol estaba asociado con la entrada (en un sentido a la vez literal y metafórico) a la vida escolar en secundaria y lo que implica en términos biológicos y culturales pasar a la pubertad. A mis apenas 7 u 8 años, este sentido me era desconocido, al menos como experiencia.

Entrar a la secundaria, se podría decir, es ya en sí mismo un rito de pasaje, sobre todo si tenemos en cuenta que la primaria donde estudiaba era solamente para hombres y la secundaria, mixta. Así pues, el árbol y sus mensajes amorosos/agresivos representaban para mí —niño aún-no-iniciado— dos fronteras: la sexualidad y el lenguaje prohibido. Los tabús alrededor de estos temas llevaron a mi amigo (o a quien se le haya ocurrido el nombre) a catalogar a aquel árbol como propiedad demoniaca. Y fue, entonces, la distancia en relación a esta dimensión generacional ajena la que sacralizó de alguna manera ese lugar: El árbol endemoniado por simbolizar un pasaje social velado, aún por descubrir.